Proyecto:
Pueblo Cooperativo
1994-1996
"Pueblo Cooperativo" fue el nombre de un programa diseñado y sostenido por los miembros de Los Horcones durante dos años. En este programa se ofrecía ayuda a familias de escasos recursos (personas desempleadas, sin hogar, etc.), proporcionándoles casa; alimento, educación, ropa. Hombres y mujeres ayudaban en el trabajo comunitario. Recibiendo una pequeña compensación monetaria para gastos personales. Los hijos asistían a la escuela para recibir educación académica.
Más de 30 familias se incorporaron a este proyecto en el transcurso del programa. Algunas se quedaban unos meses y otras familias se iban y regresaban al poco tiempo. Ellos continuaban con la mayoría de sus prácticas, como la familia nuclear y la propiedad privada, sin embargo, todos comíamos en un comedor comunitario. Durante el día todos participaban en el cuidado comunal de sus hijos, así como también en actividades culturales y recreativas. Nosotros deseábamos mostrarles cómo cooperando podrían mejorar la calidad de sus vidas. Después de algún tiempo ellos se sintieron más saludables y optimistas, mejor vestidos, y lo más importante, más felices. Las relaciones familiares, las cuales aveces eran agresivas, se tornaron más pacíficas y satisfactorias. Las mujeres se mostraban felices por el cuidado comunal de los niños, tenían más tiempo para ellas, podían pasar más tiempo con sus esposos y ellos se encontraban de mejor humor debido a que no tenían ninguna presión económica.
La mayoría de las personas que participaron llegaban sin habilidades de trabajo, y los que sabían trabajar sólo lo hacían con la pala o eran cargadores. Ellos estaban deseosos de aprender nuevas habilidades. Algunos estaban tan necesitados que hubo que alimentarlos y enseñarlos a trabajar antes de que pudieran realmente ayudar a la comunidad.
Después del primer año muchas de las familias tuvieron que irse por varias razones. Una de las principales fue que el padre era alcohólico y no le gustaba no poder beber todos los días ya que sólo podían hacerlo los fines de semana que iban a la ciudad, pues dentro de la comunidad no era permitido.
Otro de los problemas fue la envidia y el chisme entre ellos. Esto causaba muchos problemas interpersonales. No permanecían en un sólo trabajo cambiaban de uno a otro, haciéndo más difícil para ellos aprender..
Fue claro que era necesario aplicar un programa de educación intensiva para resolver y prevenir muchos de estos problemas. Sin embargo, nuestros recursos (humanos, económicos, de tiempo, educación, etc.) eran reducidos y tuvimos que cerrar el programa. Sin embargo, en este tiempo muchas familias fueron ayudadas y estuvieron mejor preparadas para continuar su búsqueda de una mejor forma de vivir.
Aunque sus ambiciones eran individualistas, no sociales, hubo muchos cambios significativos en su conducta. Aprendieron a aplicar principios conductuales en su vida diaria, las madres aprendieron a cuidar mejor a sus hijos, física y conductualmente.
Ninguno de ellos se quedó.
Más tiempo y recursos humanos se necesitaban para aplicar la tecnología de la conducta y que ésta pudiera ayudarlos a ver el bien común como su propio bien.
Ahora, estamos escribiendo un libro acerca de este experimento social.
Actualizado: Diciembre de 2001.
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